|
|
|
|
EXCURSIÓN
POR LOS ALREDEDORES DE RIAZA
Abril 2007
Ya se ha prolongado bastante
la excursión a Riaza. No estuvieron todos los que querían,
pero si estuvieron todos los que pudieron.
Con bastante mejor temperatura, que cuando la habíamos
previsto, este sábado pasado nos encontramos tres familias
en la "mítica" gasolinera de El Molar dispuestas
ha pasar un magnífico día de campo (bueno... para
algunos) en buena compañía: Por un lado Seán,
Carmen y Samuel. Por otro Ángel y Elvira. Y abriendo pista,
para variar, nosotros con Malena, Andrea y África.
|
| |
| |
|
|
|
 |
|
 |
| |
|
Como es natural
yendo con niños, el horario se demoro en nuestra contra y
empezamos la ruta más tarde de lo habitual. La primera paradita
la tuvimos pronto,-"Papá, en un sitio verde, para poder
correr y eso...."-
Mientras los chavales "trotan" por el campo nosotros aprovechamos
para abrir la primera bolsa de patatas fritas y cambiar impresiones.
|
| |
 |
|
 |
|
 |
| |
|
|
|
|
|
Aunque
a los peques se les acercaba la hora de comer, con la excusa
de buscar un lugar sombrado, continuamos algunos kilómetros
hasta pasar el vado de Corralejo, con bastante menos caudal
que en otras ocasionas.
En menos que canta un gallo dispusimos un picnic para degustar
esas tortillitas que tan buenas saben en el campo. Lo niños
empezaron a comer primero y luego nosotros.
Menos mal que yo había terminado. Justo cuando me fui
a levantar (será la edad y esta vida tan sedentaria
que llevamos), noté que la pierna derecha no respondía,
que no podía respirar y que me mareaba... un fuerte
dolor de espalda estaba dejándome absolutamente inmóvil.
No pude levantarme solo y tuve que pedir ayuda. No se como
se las apaña, pero Ángel siempre está
cuando estoy K.O. Le costó mucho levantarme... yo no
podía aportar nada. Una vez de pie fui consciente de
que no podía andar, ni mantenerme erguido... era un
autentico "4". Me apoye en uno de los árboles
de la foto para tratar de enderezarme y volver a la normalidad,
pero el dolor fue brutal.
|
| |
|
|
|
|
 |
|
 |
|
 |
| |
|
|
|
|
|
Hasta
pasada media hora, no supe si podríamos continuar la
ruta. Ángel, siempre preparado para estás ocasiones,
me dio un "Naprosyn" para tratar de aliviar el dolor.
Un poco aturdido, decidimos reemprender viaje y aunque no
pude alcanzar la puerta del coche para cerrarla, dentro del
semibaquet me encontré más cómodo. Seguimos
ruta... a ver que pasa...
Pues
no pasó nada. A medida que los kilómetros pasan,
mi espalda se refugia al calor del asiento y decido bajar
el ritmo mucho más de lo normal.
Aprovechando el paso de un vado que amenazaba con fango en
el fondo, hicimos una paradita para estirar mi espalda y pude
comprobar el buen resultado del antinflamatorio.
Seán parece que le ha cogido gusto a los ríos."Que
salga bien la foto, que para una vez que vengo...". Seguro
que repite!
|
| |
 |
|
 |
|
 |
| |
|
|
|
|
| Las
paradas yendo con niños son muy frecuentes, y afortunadamente
siempre ven algún "atractivo", llámese
agua, palos, piedras, ovejas, barro... si ellos lo pasan en
grande, nosotros también. |
| |
|
|
|
|
 |
|
 |
|
 |
| |
|
|
|
|
Pronto
notamos un cambio en la vegetación al ir adentrándonos
en los alrededores de Riaza. Pasamos del páramo a los
bosques de la pista que une el pueblo de Cincovillas, con la
carretera que nos lleva a Riaza.
Puesto que el retraso del comienzo nos obligó a comer
en ruta, decidimos merendar en Hontanares. El área recreativa
es perfecta para los chavales y las mesas me vinieron de perlas
para dar un descanso a mi lumbago.
Hemos recorrido la mitad del trayecto previsto, 56 kilómetros
de los 99 totales, no está mal, teniendo en cuenta la
hora de partida, los niños que llevamos y el lamentable
estado del "guía". |
| |
|
|
|
|
| |
|
 |
|
|
 |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
Si
deseas probar puedes contactar con nosotros en info@naveganttes4x4.com
y te avisaremos de las próximas excursiones.
|
| |
| |
| |
| |
| |
|
|
|
|