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Al
parecer todo indica que el éxito está garantizado.
El Land Rover G4 Challenge da el pistoletazo de salida poniendo
en marcha la mítica caravana que sin duda nos transporta
a tiempos pasados.
Muchos de los seguidores de este tipo de pruebas nos planteamos
distintas cuestiones que a buen seguro el tiempo nos facilitará.
Sin duda habrá que tener en cuenta factores como los resultados,
el nivel de la organización y los participantes, la repercusión
social y la que tendrá entre los aficionados a la aventura
y el todoterreno, para que nos ayuden a determinar si sobre el nuevo
G4 sobrevuela el mítico espíritu del Camel Trophy.
Y esto es como todo en esta vida, habrá quien este rezando
a sus dioses para que la leyenda continúe, mientras otros
prefieran deleitarse con aires nuevos. Habrá para todos los
gustos, para empezar lo que fueron "1000 Millas de Aventura"
se han convertido en unos 6.400 Km., donde antes se recorrían
centímetros en horas, hoy se recorren miles de kilómetros,
eso sí se han cambiado los helicópteros de Borneo
por aviones de pasajeros, ahora se traslada a los participantes
en lugar de los durísimos Defender 90 de aquella edición
del 85. También se han sustituido las famosas lanchas neumáticas
por canoas, antes se utilizaban dos lanchas para poder pasar los
vehículos de un lado a otro del cauce de un río, ahora
se meten dos participantes en una canoa... pero de diferentes nacionalidades,
es decir solo participa un representante de cada país, antes
lo formaban equipos de dos personas, incluso España llego
a participar con dos equipos, insular y peninsular. Si ya antes
era difícil resultar seleccionado, ahora más, las
probabilidades van inevitablemente disminuyendo.
No son, evidentemente, los cambios más significativos de
hecho no se trata de la "misma" prueba, a pesar de tener
grandes semejanzas. La más significativa es la marca de los
todoterreno. Por cierto imagino que el tacto que hay que tener con
el vehículo para que dure hasta el final no será uno
de los factores a tener en cuenta, en cada punto de partida, modelo
nuevo, así da gusto. Además en esta primera edición
podemos observar que cada etapa se hace con un modelo diferente,
yo me pregunto por que no han utilizado el Freelander en Sudáfrica,
se me viene a la mente el spot televisivo, el "frilendar"
saliendo desbocado de un camión, cuál rinoceronte
en mitad de la sabana africana.
En
mi modesta opinión creo que de alguna manera sigue temporalmente
presente el espíritu del Camel Trophy. Muchos querrán
que así sea, sin embargo tengo la sensación de que
el resultado no va a ser el mismo, el listón esta vez está,
no solo alto, sino bien puesto. Esto no quita que la acción
y la aventura no estén garantizadas, me consta que las intenciones
son duras, otra cosa es que se sepa transmitir fuera de las fronteras
de la participación y de su organización, que llegue
al resto del mundo y que sea la referencia a seguir, que se convierta
en esa forma tan especial de ver la vida. Espero que la leyenda
continué, preferiblemente con helicópteros y a centímetros
por hora.
Luis
de la Puente
es director de publicidad de AutoAventura
4x4
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