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CUADERNO
DE BITÁCORA
Por Chimo Ortega
(enviado especial Dakar
2006 - AutoAventura 4x4)
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Esto
se acaba
- Post
etapa
Hoy no ha sido un día normal, o si. Nos hemos levantado y
nos hemos dirigido en autobús hacia el aeropuerto, mientras
nuestros coches se dirigían hacia el puerto de donde partirán
en una larga pero esta vez quieta travesía hacia Marsella,
donde se reencontraran con Europa. Algunos integrantes de nuestro
grupo, cinco de los diecisiete partirán mañana, el
resto dormiremos esta noche en nuestra cama. Si se ha de
hacer un balance del viaje no cabe duda de que ha sido muy positivo,
tan sólo, según algunos nos hemos levantado demasiado
temprano. Todos habíamos olvidado los problemas atravesados
y rememorábamos algunos de los momentos inolvidables, si
me tuviera que quedar con uno sin duda sería la etapa de
entrada en Mauritania, el paso vedado de su frontera, la llegada
al muro (de arena) sin poder abandonar la pista por la posibilidad
de encontrar minas, la noche bajo las estrellas y la soledad al
pisar suelo mauritano son de las sensaciones más impresionantes,
quizás por ser lo más desconocido para mi, para la
mayoría de nosotros. Esos 400 kilómetros navegando
a rumbo sin pistas, sin referencias, en grandes hammadas, en la
más absoluta nada serán sin duda inolvidables. Un
amigo me decía a los pocos días de volver cuando remita
el cansancio veras como vuelven las ganas de regresar. Esta maldita
carrera de locos engancha y no ha habido que esperar unos días,
las conversaciones de camino al aeropuerto han sido monotemáticas,
como volver.
Se pueden hacer muchos análisis de la carrera y de este nuestro
Dakar de prensa, algo que posiblemente haremos más en frío
pero de lo que no cabe duda es que como experiencia ha sido inolvidable,
cosas como el cansancio y en alguna oportunidad hasta la higiene
(bajo el concepto que estamos acostumbrados) han pasado ha un segundo
lugar y han dejado sitio a las vivencias y a la convivencia,
el Dakar y los integrantes de su errática caravana se convierten
con el paso de los días en una familia de iguales en la que
cada uno hace su trabajo pero en la que se diluyen las diferencias.
Mitos de la carrera como Peterhansel, Sainz, Roma o tantos otros
comparten colas desayunos y cansancio con cocineros, mecánicos,
asistencias, prensa, es indiferente, el Dakar te mezcla y eso
es lo especial de esta carrera que día a día mina
las fuerzas e incrementa la ilusión.
Es cierto que no todo es perfecto y que hacer un Dakar en cualquiera
de sus modalidades no es un paseo. Desde mi punto de vista la organización,
muy estricta en sus planteamientos primigenios, debería serlo
más a lo largo de las etapas y quizás algunos pasos
o planteamientos deberían reconfigurarse en aras de la seguridad
de unas gentes encantadoras y acogedoras que, sin embargo, no están
acostumbradas a ver pasar aquellos locos y sus cacharros veloces.
Por desgracia y una vez más este a sido un dakar negro, pero
hay que pensar que los integrantes de la carrera sabemos a que nos
enfrentamos y esas gentes no. Los niños cada vez más
numerosos en el África negra son imprevisibles y las medidas
han de ser previas. Pero como hemos repetido innumerables veces
durante estos días C'est le Dakar Patron, con sus bondades
y sus miserias.
Madrid (ESPAÑA), 16 de Enero de 2006. |
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